Una silla para tomar el té - Historias - Andreu World
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23/04/18

Una silla para tomar el té

La extravagante señorita Katherine Cranston decidió abrir su primer salón de té en el número 114 de la calle Argyle de Glasgow, Escocia. Fue el primero de una larga cadena de establecimientos lujosamente decorados en los que las damas elegantes pudieron reunirse sin necesidad de compañía varonil. El de la calle Argyle obtuvo un éxito inmediato gracias a su billar, su sala de juegos, su sala de lectura, su sala de fumar y el salón de té para las mujeres. Dicha empresaria, que dirigía sus negocios con puño de hierro, pretendía ofrecer una alternativa abstemia a los pubs que invadían la ciudad.

 

Años después, con motivo de su matrimonio, Cranston recibió como regalo de novias todo el edificio de la calle Argyle por lo que decidió ampliar el salón encargando su acondicionamiento a George Walton y Charles Rennie Mackintosh. El primero se encargó de los revestimientos de las paredes, las chimeneas, los billares y la iluminación eléctrica. El segundo, del mobiliario. Fue así como este arquitecto, máximo exponente del Art Nouveau en Escocia, diseñó la primera de sus sillas de respaldo desproporcionadamente alto que acabarían siendo su seña de identidad.

 

andreu_world-chairpedia_argyle El conjunto de sillas para comedor de la calle Argyle se caracterizaba por una gran modernidad presentando la inspiración gótica del movimiento Arts and Crafts iniciado por William Morris y la delicadeza de la curva modernista. Estaban realizadas en madera de roble, tintada y barnizada en negro, mientras que el asiento estaba tapizado en crin de caballo. La verticalidad del respaldo se acentuaba por los dos listones de cada lado que se estrechaban al alcanzar su altura máxima. El cabecero estaba constituido por un óvalo de madera que se había perforado con la figura estilizada de un pájaro volando.

 

La silla debía ser de las preferidas de Mackintosh pues acabó decorando su casa en la que convivía con su mujer y colaboradora Margaret Macdonald, a quien había conocido cuando ambos eran alumnos de la Escuela de Arte de Glasgow.

 

Ese mismo diseño de silla, conocida hoy como Argyle, se expuso más tarde en la VIII Exposición de la Secesión Vienesa (1900), concretamente en la “habitación escocesa”. Se trataba de un espacio sintético pero a la vez muy expresivo ideado por “los cuatro de Glasgow”: Charles Rennie Mackintosh, las hermanas Margaret y Frances Macdonald y Herbert MacNair. Dicho interior tuvo tal éxito que acabó influenciando enormemente a los llamados Wiener Werkstätte o Talleres de Viena, aquella agrupación de artistas, arquitectos y diseñadores establecida en la Viena de principios de siglo XX.

 

 

 

 
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