Conversación en el tren - Historias - Andreu World
Autores
02/03/18

Conversación en el tren

Nadie duda que la silla cantiléver (Freischwinger que en alemán que significa de libre oscilación) basada en el principio de la viga en voladizo y que se caracteriza por su elasticidad, es un diseño universal. Sin embargo, su paternidad es problemática. ¿Es un diseño de Marcel Breuer inspirado en una idea de Mart Stam o al revés? ¿Cuáles fueron los contactos entre ambos diseñadores? ¿En qué momento se cruzaron sus experimentos?
El arquitecto holandés Mart Stam había diseñado en 1926 una silla sin patas posteriores construida mediante 10 tramos rectos de tubo de gas, reforzados con codos. Como la estructura se plegaba al sentarse tuvo que añadirle un travesaño entre las dos patas. La silla no era elástica en absoluto, pero a Stam esto no le importaba porque lo que perseguía era el diseño de un objeto mínimo y esencial que fuera una especie de manifiesto acorde con los ideales de la arquitectura moderna.
Por su parte el profesor de la Bauhaus, el joven Marcel Breuer, se encontraba, en 1926, diseñando los muebles de tubo para el nuevo edificio de la escuela de Dessau. Una de sus preocupaciones era encontrar un tubo de acero resistente y con capacidad de retorno que confiriera elasticidad a una silla de dos patas. 

 

 

andreu_world_chairpedia-conversation 

 

Breuer y Stam coincidieron en el tren que iba de Frankfurt a Stuttgart en una fecha imprecisa entre 1926 y 1927. Breuer le contó a Stam que había puesto en marcha una pequeña producción de sillas de dos patas pero que su problema era encontrar el tipo de tubo adecuado para que fueran elásticas. Para él eso era muy importante. Breuer consideraba que trabajaba para la humanidad e ingenuamente le contó sus secretos. Al llegar a casa Stam dibujó la silla de Breuer y se dispuso a producirla con tubo relleno, lo cual le daba robustez, pero no elasticidad. Luego empezó a tomar medidas de protección legal.
El resultado fue que, en 1929, las empresas que producían los modelos de Breuer y de Stam se enzarzaron en un agrio juicio por los derechos de explotación de las sillas Freischwinger. El empresario Anton Lorenz, que había conseguido un contrato firmado por Stam, defendía la originalidad de la idea mientras que Thonet, que recientemente había adquirido la empresa participada por Breuer Standard-Möbel, argumentaba que su mejora era técnica y que su silla era realmente elástica, un producto industrial y no un experimento de taller. Al final Lorenz logró quedarse con los derechos de Breuer y cedió la explotación a Thonet pero no pudo frenar la proliferación de copias debido al éxito internacional del modelo que terminaría por convertirse en un arquetipo universal. 

 

 
subir