Sillas que caen, mundos que se tambalean - Historias - Andreu World
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02/04/20

Sillas que caen, mundos que se tambalean

Si una silla yace en el suelo: algo no va bien. Nos lo confirma la escena representada por Hogarth. Sucede en una lujosa y abigarrada estancia. Ya ha pasado un cierto tiempo de la boda y el deseo –si lo hubo– se ha esfumado. Con él la compostura. La dama se despereza ordinariamente. El caballero está espachurrado en la silla, a todas luces convaleciente de una noche de excesos. El mayordomo huye de la escena con cara de espanto. Lleva unos papeles en la mano. Probablemente facturas impagadas. Otro criado, al fondo, se echa la mano a la cabeza.  

 

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Sin embargo, toda este cuadro de falta de decoro, ruina moral y de anunciada quiebra económica viene a resumirse en una silla caída. Es una silla tapizada de pata cabriolé, estilo inglés reina Ana, muy modosita... Pero lo significativo es que se halla tumbada. Estamos ante el segundo grabado de la serie de seis titulada Mariage a la Mode de William Hogarth en 1745* y no es la única silla desplomada. En el quinto grabado un rústico taburete aparece derribado en una escaramuza. Sucede en una alcoba de encuentros furtivos. En la sexta y concluyente escena del drama otra silla tumbada ocupa el primer plano. La cosa ha ido a menos y examinamos en un apartamento más humilde y en el suelo un modelo renacentista, de poca alcurnia y pasado de moda. 

La historia que se narra en la serie es la de un matrimonio de conveniencia entre un vizconde y una doncella, hija de un adinerado burgués y la de su inexorable caída: en el adulterio y la vida disipada, en las enfermedades venéreas y la bancarrota, en el asesinato, la horca y el suicidio. Un relato moralista, al tiempo que una ilustración de la decadencia de la estructura social; de aquellos preceptos y pautas de linaje que soportaban el Viejo Régimen. Todo lo cual se puede resumir también en una silla desplomada.   

* Los grabados de la serie están basados en las pinturas que, con igual narrativa, Hogarth había pintado en 1742. 

 

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