Rietveld, Groenekan y la silla antecessor - Historias - Andreu World
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03/09/18

Rietveld, Groenekan y la silla antecessor

Gerard van den Groenekan apenas sí tendría catorce o quince años en el invierno de 1917-1918, cuando llegó como aprendiz al taller que Gerrit Rietveld –ebanista y delineante, según los registros de la ciudad– había abierto en mayo en la Adriaen van Ostadelaan de Utrecht. Según él, fue en el verano de 1918 cuando en ese taller se realizó la primera versión de la silla fundacional del mueble moderno. Para celebrar semejante hazaña, Rietveld se hizo retratar frente al escaparate de su taller, orgullosamente repantigado en ella y escoltado por sus empleados a modo de guardia pretoriana, en una célebre foto mil veces reproducida. Aunque hay quien remonta a 1916 los orígenes de la silla, hay buenas razones para creer a Gerard porque él estaba allí, a la izquierda del maestro, sonriente y apoyado en la jamba de la vidriera. La silla, que en realidad es un sillón, suele verse como un emblema, una suerte de manifiesto prototípico del ideario neoplástico de De Stijl aplicado al mobiliario: siete travesaños de sección rectangular, seis postes de sección cuadrada y dos tableros que interseccionan libremente en el espacio sin interrumpirlo, mantienen su propia forma y su condición elemental una vez ensamblados y casi desaparecen de la vista cuando el usuario se sienta. En las primeras versiones, como se ve en la foto, se añadían dos planchas de madera bajo los brazos, enseguida suprimidas para reforzar la sensación de continuidad espacial.

 

 

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Rietveld no sabía gran cosa de arte por entonces y era poco dado a reflexiones teóricas. Su inspiración, más que en Theo van Doesburg o Mondrian, estaba en los procesos de abstracción a partir de figuras naturalistas desarrollados en esos años por Bart van der Leck, otro miembro menos destacado del grupo. La idea de esta silla como una suerte de pieza de laboratorio contrasta abruptamente con el aire menestral de la foto, con todos sus personajes enfundados en guardapolvos y mandiles como honrados carpinteros que eran. Los estudiosos buscan antecedentes en Wright y en Berlage, pero descuidan la otra genealogía, la meramente empírica que hay que rastrear en el pasado de Rietveld como ebanista, hijo de Johannes Cornelis Rietveld, ebanista, en cuyo taller de Poorstraat empezó a trabajar cuando era apenas un niño en 1900. Quienes la han seguido se remontan a una Silla vertical de 1908, donde Rietveld ya había ensayado la reducción de la silla a su mínimo material mucho antes de que  De Stijl apareciera en escena. Pero aún es necesario retroceder un par de años más, cuando el barón Van Tuyll van Serooskerken acometió la renovación de la portería de su castillo de Zuylen y Rietveld padre dejó en manos de su hijo la realización de un humilde conjunto de una mesa y cuatro sillas rectas, monacales, reforzadas con travesaños en las patas y con el respaldo casi en vacío, señalado solo por acanaladuras en los laterales y una tabla central que ocupa un tercio de su ancho, rematado por un listón de sección triangular que sobresale tímidamente por los lados, insinuando tímidamente esa prolongación virtual en el espacio que se extiende a todos sus elementos en la silla de 1918. Una silla desnuda, sin pintar, como la de la fotografía de de Adriaen van Ostadelaan, que solo recibiría los característcos colores rojo y azul, con los topes en amarillo, hacia 1925. La silla de Zuylen es el austrolopithecus de la vanguardia, la silla antecessor. Como el Niño Jesús, fue a nacer en un portal. Y fue cosa de un carpintero, devenido con el tiempo diseñador y arquitecto. El bueno de Groenekan, en cambio, no fue otra cosa en su vida. Estuvo muchos años junto a Rietveld, ensamblando pacientemente sus sillas. Lo siguió haciendo después de la muerte del maestro hasta la suya en 1989. Incluso tras la cesión de los derechos de la silla roja y azul a Cassina, que le autorizó a seguir produciéndola para museos y clientes particulares. En las fotos de sus últimos años parece un anciano feliz, enfundado en su mono.

 
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