De material de guerra a objeto para la paz - Historias - Andreu World
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23/02/18

De material de guerra a objeto para la paz

Patata frita. Este símbolo del fast food norteamericano al que alude el apodo de la silla LCW (Lounge Chair Wood) podría hacernos pensar que era el producto de la imaginación de un diseñador pop. Nada más lejos de la realidad porque en 1945, cuando se acercaba el fin de la Segunda Guerra Mundial, el pop todavía no había hecho acto de presencia en el escenario cultural y la industria de los Estados Unidos se encontraba volcada en la construcción de material bélico. No era una época propicia para las frivolidades. Esta silla fue el resultado de los esfuerzos que realizaron los esposos Eames para dominar las técnicas del contrachapado cuando instalaron su estudio en Los Ángeles, ciudad que se había convertido durante la guerra en un importante núcleo del sector de la aeronáutica. El contrachapado, compuesto de finas láminas de madera que se encolan a presión con la veta cruzada, se empleaba para la construcción de partes de avión, férulas de descarga para piernas fracturadas o papeleras. En sentido estricto no era un material nuevo pero la investigación bélica hizo que sus prestaciones mejoraran mucho.

 

De la guerra a la paz 

 

 

Los esposos Eames se propusieron el reto de diseñar una silla empleando solamente contrachapado. Sin embargo, después de realizar innumerables experimentos llegaron a la conclusión de que no se podía diseñar con el asiento y el respaldo de una sola pieza porque se tenía que forzar demasiado el material. Así que lo desdoblaron en dos partes unidas por una pieza curvada y soportada por dos patas en forma de U invertida. El resultado es tremendamente escultórico además de confortable porque las curvas y la elasticidad del material se adaptan al cuerpo y permiten un cierto movimiento. Los Eames tuvieron la habilidad de convertir un material de guerra en una silla memorable.

 

 

 

 

 

 

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