Quién fue a Sevilla perdió su silla - Historias - Andreu World
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05/05/20

Quién fue a Sevilla perdió su silla

Es uno de refranes que se aprenden desde niño porque les enseña muy gráficamente lo que se pueden encontrar en la vida. Si te duermes o te despistas puede ocurrir que cuando regreses otro haya ocupado tu lugar. Tiene muchas declinaciones populares –“quién fue a Morón, perdió su sillón”– y en realidad está mal construido, porque lo correcto sería decir que “quien se fue de Sevilla, perdió su silla”. Es un hecho histórico. Durante el reinado de Enrique IV, entre 1454 y 1474, se concedió el arzobispado de Santiago de Compostela a un sobrino de Alonso de Fonseca, que entonces era arzobispo de Sevilla.

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En aquellos años la ciudad gallega andaba revuelta y el sobrino le pidió a su tío un favor, que fuese él a poner paz y cambiar los papeles temporalmente. Al regresar el tío se encontró con que el sobrino se había acomodado en el arzobispado sevillano y no quería devolverle el sitio. Le debía gustar más el calor del sur y el pescadito frito que la empanada gallega y la lluvia del norte. Finalmente se tuvo que recurrir a un mandamiento papal y pedir la intervención del Rey para que pudiese recuperar su silla.

 

 

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