Gaudí y la ergonomía directa - Historias - Andreu World
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14/08/17

Gaudí y la ergonomía directa

La arquitectura de Antoni Gaudí es un gran foco de atracción internacional, como pueden comprobar cada día los propios barceloneses. Pero además de los edificios, hay una serie de trabajos de este artista que también llaman poderosamente la atención: se trata de sus diseños de mobiliario doméstico, que proyectaba a medida para cada uno de sus clientes. Las piezas más notables son, sin duda, sus sillas: orgánicas, cálidas, originales. 
Gaudí diseñó sillas para algunos de sus clientes principales: Calvet, Batlló y Milà. En relación con alguna de estas sillas se cuenta una anécdota que, como tantas cosas en la vida de Gaudí, se presta a toda clase de variantes, dudas y polémicas. Y es que al tratarse de un personaje popular, ya en vida, no es fácil discernir qué hay de cierto o falso en estas informaciones que se propagan por vía oral. En realidad, la mayoría de frases que se atribuyen a Gaudí fueron transmitidas por este canal y, por tanto, pueden ponerse fácilmente en entredicho.
Se cuenta que, en una ocasión, Gaudí diseñó una silla a medida de su clienta haciéndola sentar en una masa de yeso fresco, con lo que consiguió un molde en negativo de sus posaderas que sirvió para la forma definitiva de la silla en madera: se trataría de uno de los primeros casos de ergonomía directa

 

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Por desgracia, la misma anécdota nos ha llegado también en versión masculina: para las sillas de la casa Milà, Gaudí habría sacado los moldes a medida del culo de uno de los albañiles que trabajaban en la obra. ¿Estrategia recurrente? ¿Historia apócrifa con varios avatares? ¿O hecho verídico que no se ha podido documentar con exactitud? 
La historia se plasmó en la película “Antonio Gaudí, una visión inacabada” (1974), de John Alaimo, con el actor José Luis López Vázquez en el papel del arquitecto: el carpintero no sabe cómo dar forma a la silla y Gaudí le muestra de manera empírica cómo conseguirlo. Sin afirmar ni negar la veracidad de una u otra de estas dos anécdotas, conviene recordar que, según parece, Gaudí ya había intentado en alguna ocasión diseñar elementos de mobiliario diferenciados para hombre y mujer, a lo que la dueña de la casa se opuso con vehemencia. 

 

 

 

 
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