25/09/2017

Una tumba para una silla

Entre los más famosos enfermos imaginarios se cuenta el juez Du Hellain. Este magistrado, que ejerció su carrera en Caen, era muy aprensivo y dio en el delirio de creerse tísico. A pesar de su aspecto bastante saludable, no quería que nadie interrumpiese su reposo y permanecía sentado en una silla donde atendía incluso los casos de justicia. Más tarde, comenzó a quejarse de migrañas. Y, como los médicos le dijeron que la oscuridad y el reposo alivian el dolor de cabeza, el juez Du Hellain mejoró su posición de descanso, permaneciendo siempre sentado o acostado en...
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